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Oraciones para dar gracias después de comulgar

¿Qué decir a Jesús?

Jesús sacramentado estás dentro de mi y no sé que decirte. Mira; leeré estas pocas ideas y ayúdame a saber decirte algo que sea de tu agrado.

Quiero que me perdones. No paro de manchar mi alma con faltas y pecados. Nací con el Pecado Original y esta inclinación a quererme más a mi que a Ti no desaparece nunca de mi corazón. Perdóname por…

Eres el Rey de reyes, Señor de los señores, eres lo mejor; EL mejor. No hay nadie mejor que Tu. Pido a todos los ángeles que vengan a mi alrededor para que te hagan cánticos de alabanza como el día que naciste. Si pueden meterse en mi corazón que se metan. Así espero que seas bien recibido en mi.

No sé si mi corazón es de tu agrado, me gustaria que estés cómodo. Sé que hay pinchos y según donde pises o te sientes te puedes hacer daño.

Enséñame a amarte, a olvidarme de mi y pensar solo en Ti y en los demás. Por cierto ahora que salen los demás, ayuda a que avancen las almas del purgatorio para que estén más cerca del cielo.

De mis familiares… me preocupan que te quieran poco… dales eso si les hace bien, si no que entiendan que no conviene.

De mis amigos…

De mis compañeros de trabajo…

Al Papa, al obispo, a los sacerdotes de la parroquia, seminaristas, religiosos…

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Oración a San Miguel

Arcángel San Miguel, defiéndenos en la lucha, sé nuestro amparo contra la maldad y las asechanzas del demonio. Pedimos suplicantes que Dios lo mantenga bajo su imperio; y tú, Príncipe de la milicia celestial, arroja al infierno con el poder divino, a Satanás y a los otros espíritus malvados, que andan por el mundo tratando de perder a las almas.
Amén.

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Oración a Jesús Crucificado

Mírame, ¡oh mi amado y buen Jesús!, postrado en tu presencia: te ruego, con el mayor fervor, imprimas juntamente en mi corazón los sentimientos de fe, esperanza, caridad, dolor de mis pecados y firmísimo propósito de jamás ofenderte; mientras que yo, con gran amor y compasión, voy considerando tus cinco llagas, comenzando por aquello que dijo de ti, ¡oh Dios mío!, el santo profeta David: Han taladrado mis manos y mis pies, y se pueden contar todos mis huesos (Sal. 21,17-18).

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Alma de Cristo

Alma de Cristo, santifícame.
Cuerpo de Cristo, sálvame.
Sangre de Cristo, embriágame.
Agua del costado de Cristo, lávame.
Pasión de Cristo, confórtame.
¡Oh buen Jesús!, óyeme.
Dentro de tus llagas, escóndeme.
No permitas que me aparte de ti.
Del maligno enemigo, defiéndeme.
En la hora de mi muerte, llámame.
Y mándame ir a ti.
Para que con tus santos te alabe por los siglos de los siglos. Amén.

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Oración a María Santísima

Oh María, Virgen y Madre Santísima, he recibido a tu Hijo amadísimo, que concebiste en tus inmaculadas entrañas, criándolo y alimentándolo con tu pecho, y lo abrazaste amorosamente.

Al mismo que te alegraba contemplar y te llenaba de gozo, te lo presento y te lo ofrezco con amor y humildad para que lo abraces, lo quieras con tu corazón y lo ofrezcas como supremo culto de latría a la Santísima Trinidad, por tu honor y por tu gloria, y por mis necesidades y las de todo el mundo.

Te ruego, piadosísima Madre, que me alcances el perdón de todos mis pecados y gracia abundante para servirte desde ahora con mayor fidelidad; y por último, la gracia de la perseverancia final, para que pueda alabarle contigo por los siglos de los siglos. Amén.

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Oración a San José

Custodio y padre de vírgenes San José, a cuya fiel custodia fueron encomendadas la misma inocencia Cristo Jesús y la Virgen de las vírgenes María: por estas dos queridísimas prendas, Jesús y María, te ruego y te suplico me alcances que, preservado de toda impureza, sirva siempre con alma limpia, corazón puro y cuerpo casto a Jesús y a María. Amén.

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