COMENTARIO DEL EVANGELIO
Aquí encontrarás ideas de cada norma y costumbre que suelen darse en los círculos.
La intención es iluminarte la cabeza. No es un guión preparado ni exhaustivo. Coge uno o dos puntos y prepara tú lo que vas a decir.
Las jaculatorias
Las jaculatorias son oraciones muy breves, afectuosas y rápidas que se dirigen a Dios, a la Virgen María o a los santos a lo largo de la jornada. San Josemaría las consideraba auténticas "chispas" u "ofrendas" de amor ideales para mantener la presencia de Dios en medio de las ocupaciones más absorbentes, convirtiéndose en un recurso constante que permite transformar cualquier momento de la vida cotidiana en un diálogo íntimo, natural y constante con nuestro Padre del Cielo.
- Fórmulas breves para cualquier momento: Pueden ser versículos de los Salmos, palabras del Evangelio o expresiones personales y sencillas que se ajustan a las necesidades del alma en cada instante (de amor, de petición, de agradecimiento o de perdón).
- El motor de la presencia de Dios: Funcionan como pequeños recordatorios que rompen la inercia del trabajo, ayudando a levantar el corazón hacia el Señor de manera natural sin tener que interrumpir la actividad profesional o el estudio.
- Arma eficaz ante las tentaciones: En momentos de dificultad, cansancio, duda o tentación, recitar una jaculatoria con fe es un medio rápido y poderoso para recuperar la paz interior, fortalecer la voluntad y afianzar el deseo de fidelidad.
- Unión íntima con las prácticas de piedad: Actúan como un tejido conector que une los grandes momentos de oración del día —como la Misa o la meditación—, manteniendo viva la llama de la devoción y el espíritu de oración durante las horas restantes.
- Expresión de confianza filial: Nacen de la simplicidad del corazón y de la certeza de nuestra filiación divina; utilizar las jaculatorias es propio de quien se reconoce hijo pequeño que acude constantemente a su Padre con naturalidad y afecto confiado.
Más documentación: escriva.org.