COMENTARIO DEL EVANGELIO
Aquí encontrarás ideas de cada norma y costumbre que suelen darse en los círculos.
La intención es iluminarte la cabeza. No es un guión preparado ni exhaustivo. Coge uno o dos puntos y prepara tú lo que vas a decir.
El Opus Dei y la mortificación corporal
La mortificación es una práctica espiritual presente en la tradición cristiana que consiste en ofrecer pequeños o grandes sacrificios a Dios como muestra de amor, arrepentimiento y unión con la Pasión de Jesucristo. En el espíritu del Opus Dei, se convierte en un medio esencial para santificar la vida ordinaria, fortalecer la voluntad ante las inclinaciones del egoísmo y ayudar a las necesidades espirituales de la Iglesia y del mundo entero.
- Una mortificación semanal: Para todos los miembros de la Obra tenemos una mortificación de carácter corporal: en España consiste en no merendar los sábados, mientras que en otros lugares el Vicario Regional determina cuál se debe realizar. Se puede cambiar por otra si no es posible hacer esta.
- Fundamento cristiano y teológico: La mortificación no nace del desprecio al cuerpo o a la vida terrenal, sino del deseo de imitar a Cristo que se entrega en la Cruz; es un ejercicio de amor espiritual que purifica el alma y abre el corazón a la gracia divina.
- La prioridad de las mortificaciones pequeñas: San Josemaría insistía en que las mejores mortificaciones son las diarias y ordinarias: sonreír cuando se está cansado, acabar bien el trabajo, mantener el orden, ser puntuales o evitar quejas inútiles sobre la salud o la comida.
- Prácticas tradicionales de penitencia: Junto a las renuncias diarias, y siguiendo la costumbre de muchos santos históricos de la Iglesia, los miembros celibatarios del Opus Dei practican algunas penitencias corporales (como el uso limitado del cilicio o de las disciplinas) de forma moderada y siempre regulada por un criterio formativo, para recordar la Pasión de Cristo.
- Unión íntima con el apostolado: El sacrificio corporal y la renuncia personal tienen un valor directamente reparador y sobrenatural. Para un cristiano, la mortificación es el motor oculto que da eficacia a la oración y a la tarea de ayudar a los demás a acercarse a Dios.
- Libertad, naturalidad y alegría: Toda mortificación auténtica se debe vivir con espíritu de alegría y sin ningún tipo de manifestación externa o rareza. Se ha de realizar con plena libertad de espíritu, venciendo la comodidad para servir mejor a la familia y a la sociedad.
Más documentación: La web de la Obra.
Más documentación: La web de los escritos de san Josemaría.