COMENTARIO DEL EVANGELIO
Aquí encontrarás ideas de cada norma y costumbre que suelen darse en los círculos.
La intención es iluminarte la cabeza. No es un guión preparado ni exhaustivo. Coge uno o dos puntos y prepara tú lo que vas a decir.
El trato a Jesús en la Eucaristía
La presencia real de Jesucristo en el Sagrario y la posibilidad de recibirle en la Sagrada Comunión constituyen el corazón del mensaje espiritual de san Josemaría. A través de sus libros, nos enseña a tratar a Dios de tú a tú en la Eucaristía, a desearle a menudo y a preparar nuestra alma para acogerle con la máxima dignidad posible:
- El trato íntimo con Jesús Sacramentado: La Eucaristía no es una verdad abstracta, sino una Persona viva que nos espera. En Forja (punto 886), se recuerda este misterio de Amor: "¡Jesús se ha quedado en la Hostia Santa por nosotros!: para permanecer a nuestro lado, para sostenernos, para guiarnos. —Y el amor sólo con amor se paga". Nos animaba a hacer "visitas al Sagrario" durante la jornada para saludar al Maestro.
- La importancia de la Comunión frecuente (El alimento del alma): El fundador del Opus Dei insistía en que no comulgamos porque somos perfectos, sino porque necesitamos la fuerza para luchar. En Camino (punto 534) recoge este argumento contundente: "Comulga. —No es falta de respeto. Comulga hoy precisamente, cuando acabas de salir de aquel lazo. —¿Olvidas que dijo Jesús: no tienen necesidad de médico los sanos, sino los enfermos?".
- Disposiciones del alma para comulgar (La limpieza del corazón): Para recibir a un Huésped tan grande, hay que velar por la dignidad de nuestra alma. En Camino (punto 543), san Josemaría nos hace reflexionar comparándolo con las recepciones humanas: "Para recibir al Señor, ¿qué hacemos? ¿Hemos pensado cómo nos portaríamos, si sólo se pudiera comulgar una vez en la vida?".
- La Comunión espiritual como preparación: Cuando no se puede recibir la Eucaristía sacramentalmente, la práctica de las comuniones espirituales enciende el deseo de Dios. San Josemaría difundió por todas partes aquella fórmula que él mismo aprendió de niño y que recoge en Camino (punto 540): "Yo quisiera, Señor, recibiros con aquella pureza, humildad y devoción con que os recibió vuestra Santísima Madre; con el espíritu y el fervor de los santos".
Después de comulgar se reza el Trium Puerorum, Lu, Mi, Vi, Sá, Do.
Antes de la Misa se reza el Salmo II los Ma, y el Adoro Te Devote los Ju.
Más documentación: "Eucaristía", "Comunión" y "Sagrario" en las herramientas de búsqueda de escriva.org.