COMENTARIO DEL EVANGELIO
Aquí encontrarás ideas de cada norma y costumbre que suelen darse en los círculos.
La intención es iluminarte la cabeza. No es un guión preparado ni exhaustivo. Coge uno o dos puntos y prepara tú lo que vas a decir.
Consejos para vivir la Santa Misa
Para san Josemaría Escrivá, la Santa Misa no es un simple rito dominical, sino el centro y la raíz de la vida interior de cualquier cristiano. En sus escritos y homilías, nos transmite enseñanzas muy profundas sobre su importancia, la necesidad de vivirla a menudo y las disposiciones del alma para participar plenamente en ella:
- La importancia primordial (Centro y raíz de la vida cristiana): En su homilía La Eucaristía, misterio de fe y de amor (recogida en Es Cristo que pasa, punto 87), afirma con contundencia: "La Misa es, como tantas veces os he dicho, el centro y la raíz de nuestra vida interior". El sacrificio del altar es lo que da sentido a todo nuestro día.
- La frecuencia y la llamada a ser almas de Eucaristía: Lejos de conformarse con el preceptto semanal, animaba a buscar la unión constante con el Sagrario. En Forja (punto 891), nos alienta claramente: "¡Sed almas de Eucaristía! —Si el centro de tus pensamientos y esperanzas está en el Sagrario, hijo, ¡qué abundantes los frutos de santidad y de apostolado!".
- Los fines de la Santa Misa: La Misa actualiza el sacrificio de la Cruz y cumple de manera infinita los fines de la oración. En Camino (punto 532) lo resume invitando a vivirla cada día: "El Señor se da Él mismo a nosotros, para reparar por nuestros pecados, para agradecer los favores, para pedirnos nuevas gracias y para adorar su Majestad".
Adoración: Reconocer la grandeza de Dios.
Acción de grácias: Agradecer todos los bienes recibidos.
Petición: Pedir favores y gracias para nosotros y para los demás.
Contrición y reparación: Pedir perdón por los pecados propios y del mundo entero.
- La manera de participar (Evitar ser espectadores): San Josemaría pedía vivir la liturgia con todo nuestro ser, implicando el alma y el cuerpo. En Es Cristo que pasa (punto 88) nos recuerda que no podemos limitarnos a asistir como un simple espectador, sino que debemos participar de tal manera "que la jornada entera nuestra se convierta en una Misa continua, en un auténtico sacrificio que se prolonga en el trabajo, en el descanso, en la alegría y en la contrariedad".
Más documentación: "Misa", "Eucaristia" y "Sagrario" en las herramientas de búsqueda de escriva.org.