San Pablo en Roma

Hechos de los Apóstoles 28, 14-16. 30-31

San Pablo en Roma

Allí encontramos a algunos hermanos, los cuales nos rogaron que pasásemos siete días con ellos. Y así llegamos a Roma. Los hermanos de Roma, que habían oído hablar de nuestras peripecias, salieron a recibirnos al Foro Apio y Tres Tabernas. Al verlos, Pablo dio gracias a Dios y se sintió animado. Una vez en Roma, le permitieron a Pablo vivir por su cuenta en una casa, con el soldado que lo vigilaba. Permaneció allí un bienio completo en una casa alquilada, recibiendo a todos los que acudían a verlo, predicándoles el reino de Dios y enseñando lo que se refiere al Señor Jesucristo con toda libertad, sin estorbos.


Cinco ideas para nuestra oración personal


Actividad: Mi casa, un lugar de acogida

Enunciado: Pablo convirtió su limitación (estar vigilado en una casa) en una oportunidad para enseñar y recibir a la gente. Piensa en algún lugar donde pases mucho tiempo (tu habitación, el patio, tu casa) y escribe cómo podrías hacer que ese espacio sea más acogedor para los demás, ayudándoles a sentirse "animados" como se sintió Pablo.