La venida del Espíritu Santo: Pentecostés
Hechos de los Apóstoles 2, 1-4
Al cumplirse el día de Pentecostés, estaban todos juntos en el mismo lugar. De repente, se produjo desde el cielo un estruendo, como de viento que soplaba fuertemente, y llenó toda la casa donde se encontraban sentados. Vieron aparecer unas lenguas, como llamaradas, que se dividían, posándose encima de cada uno de ellos. Se llenaron todos de Espíritu Santo y empezaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les concedía manifestarse.
Cinco ideas para nuestra oración personal
- La fuerza de estar unidos: El Espíritu Santo llega cuando están "todos juntos". La unidad y la oración en común atraen la gracia de Dios a nuestras vidas.
- El viento que renueva: El Espíritu irrumpe como un viento fuerte que limpia y refresca. Pidamos que sople en nuestra vida para llevárselo todo lo que nos cansa o nos aleja de Dios.
- Fuego que enciende el corazón: Las lenguas de fuego representan el entusiasmo y el amor. El Espíritu Santo nos quita el frío de la indiferencia y nos da pasión por el bien.
- El don de la comunicación: Hablar en otras lenguas significa que el mensaje de Dios es para todos. El Espíritu nos ayuda a entendernos y a tender puentes con los que son diferentes.
- La valentía para salir: Antes de Pentecostés tenían miedo; después, salen a anunciar a Jesús sin temor. El Espíritu es nuestra fuente de seguridad y alegría.
Actividad: Los frutos del Espíritu
Enunciado: El Espíritu Santo nos regala "lenguas nuevas" para hablar el lenguaje del amor, la paciencia y la paz. Escribe qué "lengua" o don necesitas tú hoy de manera especial (por ejemplo: la paciencia con alguien, la alegría en el estudio, la valentía para decir la verdad) y cómo crees que cambiaría tu día si dejaras que el Espíritu actuara en ti.