La oración en el huerto de los olivos en Getsemaní
Evangelio según san Mateo 26, 31-46
Entonces Jesús les dijo: «Esta noche os vais a escandalizar todos por mi causa, porque está escrito: “Heriré al pastor y se dispersarán las ovejas del rebaño”. Pero cuando resucite, iré delante de vosotros a Galilea». Pedro replicó: «Aunque todos caigan por tu causa, yo jamás caeré». Jesús le dijo: «En verdad te digo que esta noche, antes de que el gallo cante, me negarás tres veces». Pedro le replicó: «Aunque tenga que morir contigo, no te negaré». Y lo mismo decían los demás discípulos. Entonces Jesús fue con ellos a un huerto, llamado Getsemaní, y dijo a los discípulos: «Sentaos aquí, mientras voy allá a orar». Y llevándose a Pedro y a los dos hijos de Zebedeo, empezó a sentir tristeza y angustia. Entonces les dijo: «Mi alma está triste hasta la muerte; quedaos aquí y velad conmigo». Y adelantándose un poco cayó rostro en tierra y oraba diciendo: «Padre mío, si es posible, que pase de mí este cáliz. Pero no se haga como yo quiero, sino como quieres tú». Y volvió a los discípulos y los encontró dormidos. Dijo a Pedro: «¿No habéis podido velar una hora conmigo? Velad y orad para no caer en la tentación, pues el espíritu está pronto, pero la carne es débil». De nuevo se apartó por segunda vez y oraba diciendo: «Padre mío, si este cáliz no puede pasar sin que yo lo beba, hágase tu voluntad». Y viniendo otra vez, los encontró dormidos, porque sus ojos se cerraban de sueño. Dejándolos de nuevo, por tercera vez oraba repitiendo las mismas palabras. Volvió a los discípulos, los encontró dormidos y les dijo: «Ya podéis dormir y descansar. Mirad, está cerca la hora y el Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los pecadores. ¡Levantaos, vamos! Ya está cerca el que me entrega».
Cinco ideas para nuestra oración personal
- La humanidad de Jesús: Jesús siente "tristeza y angustia". En nuestros momentos de miedo o dolor, podemos acudir a Él sabiendo que nos comprende perfectamente porque Él también lo vivió.
- Velad conmigo: Jesús busca la compañía de sus amigos en el momento más difícil. A veces, nuestra misión es simplemente "estar" presentes para acompañar a Dios en los que sufren.
- Hágase tu voluntad: La oración de Jesús no es una resignación, sino un acto de confianza absoluta en el Padre. Pedir que se haga Su voluntad es aceptar que Su plan es de amor, aunque sea difícil.
- La debilidad de la carne: Los discípulos quieren estar despiertos, pero el sueño los vence. Jesús nos enseña que la oración es el alimento necesario para que nuestro espíritu tenga fuerza sobre nuestras debilidades.
- ¡Levantaos, vamos!: Tras la oración, Jesús ya no tiene miedo. La oración nos da la valentía necesaria para levantarnos y afrontar las situaciones difíciles con decisión.
Actividad: Velar y Orar
Enunciado: A veces, como los discípulos, nos "dormimos" ante las necesidades de los demás o ante nuestra propia vida espiritual. Escribe sobre una situación en la que sientas que debes estar más "despierto" o atento. ¿Qué le dirías a Jesús para que te ayude a no caer en la tentación de la indiferencia o el desánimo?