Caminar sobre las aguas
Evangelio según san Mateo 14, 23-33
Y después de despedir a la gente subió al monte a solas para orar. Llegada la noche estaba allí solo. Mientras tanto la barca iba ya muy lejos de tierra, sacudida por las olas, porque el viento era contrario. A la cuarta vela de la noche se les acercó Jesús andando sobre el mar. Los discípulos, viéndole andar sobre el agua, se asustaron y gritaron de miedo, diciendo que era un fantasma. Jesús les dijo enseguida: «¡Ánimo, soy yo, no tengáis miedo!». Pedro le contestó: «Señor, si eres tú, mándame ir a ti sobre el agua». Él le dijo: «Ven». Pedro bajó de la barca y echó a andar sobre el agua acercándose a Jesús; pero, al sentir la fuerza del viento, le entró miedo, empezó a hundirse y gritó: «Señor, sálvame». Enseguida Jesús extendió la mano, lo agarró y le dijo: «¡Hombre de poca fe! ¿Por qué has dudado?». En cuanto subieron a la barca amainó el viento. Los de la barca se postraron ante él diciendo: «Realmente eres Hijo de Dios».
Cinco ideas para nuestra oración personal
- Jesús ora a solas: Al igual que Jesús subió al monte, nosotros necesitamos momentos de silencio y soledad para conectar con el Padre antes de afrontar las tormentas.
- El miedo ante lo desconocido: Los discípulos confundieron a Jesús con un fantasma. A veces, Dios viene a nosotros de formas que no esperamos y el miedo nos impide reconocerlo.
- "Ánimo, soy yo": La voz de Jesús es la que trae paz en medio de la tempestad. Él no espera a que el mar se calme para decirnos que no tengamos miedo.
- Fijar la mirada: Pedro caminó sobre el agua mientras miró a Jesús. Cuando miró el viento y las olas (sus problemas), empezó a hundirse. ¿Dónde está mi mirada hoy?
- La mano tendida: Jesús no deja que Pedro se hunda; lo agarra enseguida. Su salvación es inmediata cuando gritamos con humildad: "Señor, sálvame".
Actividad: Salir de la barca
Enunciado: La "barca" representa nuestra zona de confort y seguridad, mientras que el mar agitado son los retos que nos dan miedo. Escribe una reflexión sobre qué paso de fe sientes que Jesús te pide dar hoy ("Ven") y qué miedos o "vientos contrarios" necesitas entregarle para no hundirte.