La Unción de los Enfermos es el segundo sacramento de curación, un recurso espiritual de inmensa importancia para quienes atraviesan la prueba de la enfermedad grave o la debilidad de la vejez.
Lejos de ser un "sacramento de muerte" o exclusivo para la agonía, es un sacramento de vida y esperanza que une el sufrimiento del fiel a la Pasión de Cristo, transformando el dolor en un camino de santificación y purificación.
Requisitos y Condiciones
¿Quién puede recibirlo?
- Fieles en peligro por enfermedad grave o fragilidad avanzada por la edad.
- Puede repetirse si el enfermo se recupera y vuelve a enfermar, o si su estado se agrava.
Disposición y Ministro
- Estar, preferiblemente, en estado de gracia (idealmente precedido por la Confesión).
- Solo los sacerdotes (obispos y presbíteros) pueden administrarlo usando el óleo bendecido.
Efectos en el alma y el cuerpo
- Consuelo y paz: Otorga un don del Espíritu Santo para vencer la angustia o la tentación de desesperación.
- Unión con la Pasión: El enfermo recibe la fuerza de unirse más íntimamente a la Redención de Cristo.
- Perdón de los pecados: Otorga el perdón si el enfermo no ha podido obtenerlo a través de la Penitencia.
- Preparación final: Fortalece al fiel para el tránsito hacia la casa del Padre.
- Restauración de la salud: Si es conveniente para la salvación espiritual del alma.