La Confirmación es el sacramento que completa la gracia bautismal, siendo un paso decisivo en la madurez espiritual del cristiano. Si el Bautismo es el nacimiento a la vida divina, la Confirmación es el fortalecimiento para la batalla espiritual.
Su importancia radica en que une a los bautizados de manera más perfecta a la Iglesia y los enriquece con una fortaleza especial del Espíritu Santo. A través de la imposición de manos y la crismación, el fiel recibe el sello del Señor, marcándolo como propiedad definitiva de Dios y soldado de Cristo en el mundo.
Requisitos Fundamentales
Preparación
- Haber recibido previamente el Bautismo.
- Estar en estado de gracia y acudir a la confesión si es necesario.
- Contar con el uso de razón (edad de discreción).
Acompañamiento
- Recibir una catequesis que lleve a la unión íntima con Cristo.
- Contar con un padrino que vele por la fe del confirmado.
- Familiarizarse con las acciones del Espíritu Santo.
Efectos: La Efusión del Espíritu
- Aumento de los dones: Sabiduría, entendimiento, consejo, fortaleza, ciencia, piedad y temor de Dios.
- Vínculo eclesial: Arraiga más profundamente la filiación divina y une firmemente al fiel con la misión de la Iglesia.
- Carácter indeleble: Imprime una marca espiritual permanente que perfecciona el sacerdocio común de los fieles.
- Fuerza para el testimonio: Da la valentía necesaria para confesar el nombre de Cristo y defender la fe con palabras y obras.