La vida cristiana comienza con el Bautismo, que es la puerta de la vida espiritual. Este sacramento nos libera del pecado original y nos convierte en miembros de Cristo, integrándonos plenamente en su Iglesia.
Es el fundamento de toda la vida cristiana y el sacramento que abre la puerta a todos los demás. Su importancia radica en que es el rito de regeneración por el cual una persona es injertada en el Misterio Pascual de Cristo: se muere al pecado para resucitar a una vida nueva.
Mediante este signo, Dios nos adopta como hijos, nos hace miembros de la Iglesia y templos del Espíritu Santo. Es necesario para la salvación en aquellos a quienes se les ha anunciado el Evangelio.
Requisitos para el Sacramento
Adultos (Catecumenado)
- Deseo manifiesto de recibirlo.
- Periodo de instrucción en la fe.
- Arrepentimiento de los pecados.
- Profesión de fe en la Trinidad.
Niños
- Consentimiento de los padres.
- Garantía de educación en la fe católica.
- Presencia de padrinos para ayuda espiritual.
Efectos del Bautismo
- Remisión de los pecados: Borra el pecado original y todos los pecados personales previos.
- Nueva Criatura: Se recibe la gracia santificante que permite creer en Dios y amarlo mediante las virtudes teologales.
- Sello indeleble: Imprime un carácter espiritual permanente que marca al fiel para siempre.