Parece una pregunta absurda si la hace una persona conocida por ti. Si es un familiar más todavía. Pero si la pregunta te la haces tú a ti mismo la respuesta es más difícil.
En teoría tienes que responder con tu nombre, pero en seguida vienen a la cabeza cualidades, electricista, payés, médico, conductor,... hablamos de nuestra profesión. También puede convertirse en la respuesta más íntima; padre, madre, esposo, esposa, hijo, hija,... Todavía puede ser más íntima la respuesta, católico, pecador, monje, monja, ladrón, mentiroso, el mejor.
La realidad es que lo primero que nos viene a la cabeza como cualidad identitaria demuestra hasta qué punto estoy identificado. Claramente la respuesta tiene que ser «persona que intenta amar a Dios y a los demás». Así definiría a Dios: «Es Amor». Yo he de ser su imagen y semejanza. De este modo nos sentiremos realmente en nuestra verdadera identidad. Cuando alguien habla en un funeral sobre un difunto normalmente remarca la capacidad de amor que tenía. ¿Por qué? Porque ese es nuestro fin principal, AMAR.